Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad

En 1988 se inició un proyecto de investigación sobre la Zona Arqueológica de Las Médulas (ZAM) patrocinado por la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, coordinado desde el Centro de Estudios Históricos del CSIC y codirigido por arqueólogos del Ministerio de Cultura y de la Universidad de Valladolid, y en el que han colaborado ya una veintena de investigadores. 

Los trabajos realizados en la última fase enlazan con una investigación más amplia que, ya desde hace años, se está llevando a cabo en el occidente leonés y cuya finalidad última es el conocimiento de las transformaciones económicas y sociales producidas en la zona en el período del contacto del mundo romano con las culturas indígenas.

Como consecuencia de todo ello se ha incrementado el indudable y reconocido valor histórico y patrimonial inherente a la mina de Las Médulas, pero una investigación exige la difusión de sus resultados; la proyección social es incuestionable pare que quede justificada como actuación. Así, de acuerdo con la finalidad de nuestro proyecto, pretendemos con estas páginas que los visitantes de la Zona Arqueológica de Las Médulas tengan acceso no sólo al lugar pintoresco y espectacular de la mina, sino a la comprensión - en el espacio y en el tiempo- del proceso histórico que lo hizo posible. 

La Zona Arqueológica de Las Médulas ha sido concebida como un Paisaje Cultural, es decir no se trata de una yuxtaposición de restos arqueológicos de distinta naturaleza y cronología. Los itinerarios y los enlaces propuestos pretenden que el visitante valore la integración de todos ellos como una construcción de una sociedad determinada y dentro de una dinámica histórica. Una serie de procesos y actividades -entre ellas y de forma destacada la minería del oro romana- han sucedido precisamente en ese espacio que adquiere así una particular significación económica, social y ecológica. Las impresionantes labores mineras de Las Médulas no pueden ser entendidas si no se considera su relación con el desarrollo tecnológico, la mano de obra que trabajó en ellas y el esfuerzo organizativo que exigieron.

La Zona Arqueológica de Las Médulas es así un magnifico ejemplo de proceso histórico en el que los elementos naturales y la intervención humana aparecen constantemente entrelazados. Sólo una visión diacrónica permite realmente entender la génesis y evolución del paisaje, en el que son indisociables los cambios en las sociedades que lo han ido generando, las condiciones del medio físico y las relaciones entre ambos. Contamos ya con muchos de los elementos necesarios para comprender este proceso, Conocemos bastantes rasgos de las poblaciones indígenas, anteriores a la explotación de las minas de oro, que vivían en castros amurallados y para las que podemos establecer unas conductas económicas y sociales propias. 

Como segundo punto de referencia, disponemos de información sobre el proceso de instalación de los romanos en la zona, la ruptura que se aprecia en el desarrollo de esas comunidades campesinas y la reorganización de la zona en función de la explotación del oro. En la Zona Arqueológica de Las Médulas se conservan restos de cada una de las fases de esa nueva actividad económica: las características geológicas de las áreas explotadas, la infraestructura hidráulica, los frentes mineros, los vaciados, la obtención del metal, la evacuación y acumulación de los estériles. La escala, el número de vestigios y el grado de conservación del conjunto hace de Las Médulas algo excepcional en la minería antigua, que cuenta en general con restos escasos y mal conservados. Las comunidades indígenas son progresivamente integradas en el patrón organizativo romano puesto en marcha para esta explotación. Los castros empiezan a desaparecer como núcleos de población, quedando relegados a funciones de control y mantenimiento de los canales que traen la energía hidráulica para la explotación minera, y son sustituidos por nuevos asentamientos que incorporan estructuras y materiales plenamente romanos y se integran en el complejo sistema en que se convierte la mine y su entorno. Así, unos se dedican a la actividad agraria, explotando las mejores sierras que permiten el abastecimiento de la mano de obra minera, otros proporcionan las materias primas y manufactures necesarias al trabajo que aquella realizaba (herramientas, maderas, etc.). Por último, ligados exclusiva y directamente al trabajo en las minas, encontramos poblados de mineros y núcleos que albergaban al personal cualificado que efectuaba el control técnico de la explotación. La arqueología ya no se detiene en el objeto, en el yacimiento y en su cronología. Ha superado ese marco restringido pare interesarse por las conductas y estructuras sociales de las comunidades del pasado y sus procesos de cambio, que han dejado su huella en la articulación del espacio, generando un territorio, un paisaje. Esa concepción de la investigación arqueológica contribuye a crear una visión del Patrimonio Histórico que va más allá del monumento.

Por decisión del Comité Internacional de la UNESCO, tomada el 4 de diciembre de 1997 en Nápoles, acordó incluir a las Médulas en el listado de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.